martes, 23 de septiembre de 2014

1 segundo


Tanto tiempo sin lunas
sin noches de lluvias
aguaceros de llantos
tempestades insomnes atrapadas al cielo

Tanto tiempo
tantas noches
tantas lluvias de fuego

Fuego y fiebres
en las nubes grises
cielos opacados por la pena inmensa

Un desgarro eterno en mis alas quietas

lunes, 4 de noviembre de 2013

Marina

          Dejaré mis cenizas en el verde infinito. Donde reina el fértil movimiento eterno
          Montado en una cáscara de nuez navegaré sobre los montes.
          Con la cara y las alas mojadas, enredado en los tentáculos del Sol.– Antes de la crucifixión.
          Pertenezco a la roca golpeada, con tonos ajenos que se adueñan del romance entre el cielo y el mar.– El tambor se oye cuando saltan los sueños.
          Nadaré por los surcos profundos de la tierra, para que el sonido no sea más que las notas que galopan por el tiempo.– Y el silencio se escuche como música, como cantos de arcángeles ante el Amor soberano, y el aleteo sea el bello paisaje que seca los ojos.
          El beso constante da calor al que sufre, el calor exquisito del amante.
          El pecho suave y fragante de una mujer exuda las voces tiernas que congelan el aliento.
          El problema es el temor. El atrevido se vuelve ocioso por la mirada tétrica del verdor y cae desmayado en el estómago salado de la tempestad. Cansado de no comprender lo que ve.

martes, 29 de octubre de 2013

lunes, 21 de octubre de 2013

Je est un autre

Parece que mañana seremos distintos. Unos ángeles de sangre que gemirán sus odios. Mañana despertaremos en otros, continuaremos la agonía de quienes somos. Ni siquiera el agua limpiará nuestras heridas. Ni siquiera el fuego lavará nuestros pecados. Y ya lo hemos hecho tantas veces bajo el cielo estrellado que nuestros dedos han perdido el sonido del tacto. Todo se olvida cuando has soñado con Dios. Todo se borra si te vuelves otro. Pero ya he llorado tanto. Tanto como si los mares fueran yo mismo, tanto como si las lágrimas ya no fueran mías. Pero las lágrimas siempre han sido mías, como han sido mías las hojas de los árboles que caen en otoño y los marzos olvidados en las nubes quietas. Mañana solo seremos cenizas y miradas ciegas.